lunes, 21 de agosto de 2017

MOTEL PARADYSE 3

EL TAPITA

No se tiene otra alternativa que enredarse,
hablar, hacer sociedad porque la soledad
dicen da qué pensar, lo diferente es rechazado.

Yo escribo en la cama, mientras ella se viste, la luz es tenue, la ventana esta sellada, abro otra para que entre la luz, ella se muestra dispuesta a su tercera vez, me excita de alguna manera, dejo a lado los escrito, antes de advertir que hay alguien observando desde la ventana que he abierto, es un chico y mira con una atención única, solo quiere aprender, lo dejo, pero cuando ella lo descubre se sobresalta, las mujeres no deberían ocultar nada, ser tan transparentes y evitar así la perversión en la mente masculina. Cierra la ventana y luego pierde el interés. Pero le someto en la pose del misionero, pienso entonces que el sexo se ha aventurado también hacia lo religioso, hay que arrodillarse para pedir perdón, ella de nuevo intenta la faena ligera, no le funciona, la música empieza en una habitación contigua, lo mismo que gemidos y gritos -Debe ser una chiquilla - dice, molesta porque ya no está para eso, ni yo. El calor hace sudar, nos vemos pegados y sucios, la ducha y luego no nos reconocemos, estamos cansados de ser nosotros mismos, ajenos a la pasión, dueños solo de lo que tenemos, sin otro trámite salimos a la calle a confundirnos entre la sociedad para reconocer que hay más de una sociedad.  

domingo, 20 de agosto de 2017

MOTEL PARADYSE 2

EL TAPITA

Una luz roja simula perversidad, la sombras se entrelazan en actos sexuales que incitan como si la felicidad yaciera en tener el dominio sobre el otro.

La felicidad solo duraba lo que el orgasmo masculino.

El dinero lo mismo.

¿Pero quién lleva un libro a un motel?

La damita se avergüenza un poco de su desnudez, ha aumentado de peso, su sexo esta un poco flácido aunque sirve para lo mismo de siempre. - Los hombres son unos frescos - dice. 

Ya no sé para que se pinta los labios si con los besos se va a remover. Me prohíbe los besos y entonces, usa ese perfume frugal que hipnotiza, que desborda, que da luz verde a cualquier apatía que se le ocurra en ese momento.

Se mueve fenomenal, y lo que intenta es un ejercicio rápido e informal, esta pensando en alguien más, en otra tarifa, en otra ilusión para mañana.

Lo sé porque no lubrica, ni gime, solo se dedica a el impulso involuntario, su amor es pura hipocresía, así no se puede, así el amor es una tortura.

Le engaño también, no he terminado y simulo soñar, ella toma el dinero, deja todo ordenado, se ve por ultima vez al espejo y desaparece. Afuera ya la espera un auto, todo un señor que le ofrece el dinero que nadie más. 

Me quede allí imaginando un paraíso para ella y un infierno para mí, las cosas pasan y a veces no es lo que uno cree como pasan.


sábado, 19 de agosto de 2017

MOTEL PARADYSE 1

EL TAPITA

- ¿Sabrás acaso que he dormido dos días?
- Yo te hice muerto
- No. Me embriagué de amor...

Vale enamorarse, vivir para eso, lo que pasa es que es duro aterrizar en la realidad que nada dura lo suficiente para disfrutarlo.

Yo no recuerdo haber perdido la virginidad, de seguro estaba sedado por tanto beso. Si sé que fue en ese motel que tenía nombre Bíblico. Luego nada. Tú sabrás que uno se hunda no más y se deja llevar, la mujer es la experta, ella controla, es la que manda y la que dice como quiere ser ajustada. Y el maldito llavero que dan en la recepción es un autentico corazón con forma de pera, que hasta sirve para sacarle un ojo a algún ladrón. Qué desconcierto, saber que al otro lado de ese muro la hembra de turno del otro gime más, más y más duro, ¿qué le estarán haciendo el de atrás?. La mía dice que jamas entregará nido. Vuelve a arremeter la sed de copular, sacar chispa tanto rozar, la verdad un sin sentido que solo calma la perversidad. Aja mijo ya te dieron con toó... dos días duré con la fiebre de amar y amar, y apagar la sed, bebiendo besos, sorbiendo orgasmos, naá más... La que me toco a mí era una costeña adicta la que se llevó mi cartera y pensó mal porque ya no tenía ni monedas, y el fajo absoluto escondido en mis medias y pagué el resto de la semana por la habitación, le dí propina a la del aseo, a la que me subía y bajaba el hielo, a la que me recomendaba de un álbum la amante de turno y con la que en persona me decepcionaba cuando veía que la foto pertenecía a muchos años atrás ¿Qué te pasó mi cielo?, pelaba los dientes y decía que contrajo nupcias con una mula que le montaba de noche y de día, y ya completo la media docena de partos. ¡Hombre! pero ya del sexo no les queda sino la palabra que apenas asomas tu relámpago se abre un lago y nada de roce, pura resbalada y ya.

Sigue... 

viernes, 18 de agosto de 2017

LA VIDA ENTRE TINIEBLAS PARTE 10

César Vélez

Uno frente al amor debería apelar a la locura o la muerte.

Amar duele.

Amar es como andar con el arma amartillada y lista para dañar a alguien.

Uno de mis querubines me pone un Tango monumental: Tomo y Obligo mándese un trago, de las mujeres mejor no hay que hablar, todas amigo dan muy mal pago, y hoy mi experiencia le vengo a contar...

Un ruido en el corredor que luego son gritos y voces y yo estoy pegado a ella escuchando los latidos de su corazón, afuera dos antes amantes se matan ¿Pero qué fuerza es esa que cambia de amor a odio en un instante?, dos seres que se desangran y mueren en nombre del amor y adentro, dos que se quieren devorar hasta que la capacidad no alcanza para más.

A la dama le lleno el bote de la blanca resina, ella lo sacude de forma maravillosa, sus senos campanean y sus gemidos son exactos, no necesita un trago para quitarse la vergüenza. Tampoco le causa culpa lo que ocurrió afuera.

Al otro día nos olvidamos el uno del otro, de los muertos recogidos, salimos entre una humareda de incienso y hierbas mágicas, nos separamos y le damos paso a una nueva aventura. Tendré que hacer reparar el arma, por si el enemigo me acecha no darle posibilidad de agarrarme con vida, y si una mujer viene a intentar arreglarme la vida también será meritorio blandir el metal.

Entre tinieblas me sumerjo vestido de negro, con la orden de volarle una pata a la trinidad y sus monumentales iglesias que dejan por fuera a los pobres, y dinamitar los centros educativos que no enseñan lo que en serio servirá en la vida. Me seguirán un filósofo existencilista apodado el Tapita, un Catedrático actor dramático, un suicida esquizófrenico, una dama feminista y un cabo patraña, y mil círculos más con rumbo a mi infierno lleno de ángeles y vaginas.    

jueves, 17 de agosto de 2017

LA VIDA ENTRE TINIEBLAS PARTE 9

César Vélez

Tres cerditos me enseñaron a elegir una casa pero un lobo fue más sabio, me enseño a soplar.

Un Cura decía que Dios y el Diablo coincidieron en la Creación.

Dios hizo al hombre.

El Diablo a la mujer.

A veces le doy la razón a la teoría del Cura.

Hasta pienso en que las mujeres tienen el control del mundo, pues al cerrar toda esperanza en el amor y su atenuante el sexo darían por sentado de que el mundo se iría acabando, ya nadie nacería y todos los que estamos iríamos muriendo.

Triste panorama.

Yo no dejo de pensar en que la emboscada del instinto es orquestada desde una energía poderosa que dio impulso a esta vida, pero se olvido de darle sentido, es sin duda como hoy dependemos de la educación para que la vida se encauce y sea el ser patrimonio de la humanidad y no un criminal.

La oscuridad se me hace apremiante, postergo el siguiente paso, la siguiente bala, la siguiente copa, la siguiente mujer. Que rareza, esta que viene encausada por una mujer que dice que te dio vida por un antojo, y luego te echa a rodar y debes aprender que la serpiente se sigue arrastrando, que la vida sigue apareciendo y la muerte le secunda.

Y el sexo es atrevido, tanto como la ignorancia, como la que se va de Puta y cuida sus óvulos, o el que dispara y luego pregunta.

Sigue...  

miércoles, 16 de agosto de 2017

LA VIDA ENTRE TINIEBLAS PARTE 8

César Vélez

El mundo es bueno, lo malo es la gente.

Una escopeta me pone dos balines en la espalda a traición. Mi pene igual escupe en forma de abanico, a la muñeca de turno le causa gracia la acción. - Espera que me recupere a ver si te causa gracia - Pero no cobro aliento, me suscribo en un retiro espiritual y cuando llego allá compruebo de que es para parejas. Con vergüenza me invento que mi esposa está por llegar mientras busco un teléfono para contactar a alguna chica de la vida alegre para que simule ser mi esposa. No hay teléfono, pero esa misma noche una de las esposas de algún mortal escapa y me encuentra sentado en una piedra en frente del lago y dice que me conoce de no sé qué lado. ¡Una Prostituta reivindicada!. Le hago salir burbujas de entre las piernas y para mi alegría todo vuelve a la normal monotonía. Los casados son aburridos a no ser que cojan algún vicio juntos. Por el día era el Yoga y por la noche la espiritual arremetida tántrica del sexo, hasta que la esposa me dice que esta embarazada y que la criatura no es del esposo, pero tampoco mía ¿del espíritu santo? Ya retirado del retiro me cuadro a una gata con cara de coneja que lo hace integral, ella me comenta que tiene una amiga que es muda y virgen además y le quiere conseguir novio... No se diga más la mujer perfecta si siempre estuviera dispuesta. La muda grita sin embargo al primer empeño por quitarle el veto, y ya no me parece justo, me retiro y dejo el velo invicto.

Uno no es digno de jugar con los sentimientos ajenos para coger gratis. Se lo digo así a la gata con cara de coneja mientras se ríe, las mujeres saben medirse.

Uno por andar engomado con bajas pasiones se pierde lo de arriba.

Ya no piensa solo copula y el resto del acto es mecánico.

Es estúpido pensar para amar.

- Uno no quisiera que la novia se le vistiera así - le digo al Charlie que anda con una saeta oriental, me corrige que la raza asiática es la más fiel del mundo, y lo llego a comprobar cuando me sorprende con su chica medio pegados en un bar.

Para su beneplácito y ante la sorpresa de la China, nos batimos en duelo a puños, pero mientras peleábamos por la nena, ella se consiguió a otro y se fue.

Vuelvo a disparar al aire a ver si me cae encima un ángel del cielo.

Lo que cae es la muerte otra vez siguiendo a los que pensé jamás se iban a morir y a mí ni me miro la engreída.   

martes, 15 de agosto de 2017

LA VIDA ENTRE TINIEBLAS PARTE 7

César Vélez

Todo se acaba, se diluye como el semen transparente, inútil sin fecundar. Asesino.

Y hago la promesa del ebrio, no tener sexo cuando esté enamorado.

Pero el amor me alcanza como una bala perdida ¡mentira!.

Yo siempre he contemplado el fin al encontrarme una bala.

Me rindo muy fácil. Mendigo un poco de amor, la chiquilla de turno tiene una cara de ser una perversa, pero en cambio me cobija y me calma la fiebre diciéndome que soy el mejor amante.

Y como ya les hable de una nena ninfómana, que se masturbaba con el cañón de una arma cargada. Y en eso la vuelvo a encontrar pero esta vez esta demacrada, y  busca el arma debajo del almohada y se apunta a la cabeza y dispara, pero el disparo no sale - Lo siento nena, he tenido que vender las balas para pagarte - Y por cierto que el arma esta averiada - si lo supieran mis enemigos -

Estoy por cometer un crimen para que me lleven a la cárcel. Pero hay una nena que me tiene la boca con sabor a frambuesa. Por fin los besos sirven para algo: para envenenarte el alma.

Le prometo amor eterno, cosa que olvido a media cuadra y entro en un Banco para robarlo. Pero no puede ser tanta desdicha, una Cajera me guiña el ojo para que desista y en vez de robar me invita a fornicar. Se restriega en la noche en mi coxis y termina por lubricar con su fragancia de Francia mi instinto, la maldita parece una víbora prendida fuego.

Al doblar de nuevo la esquina la ninfómana aparece muerta de una sobredosis. Ya no tengo razón para ser más. O es el mundo o soy yo, pero los dos no podemos coexistir. 

ME despierto una noche con una chiquilla a la que le pregunto que quién le enseño a hacer el amor: "mi mamá" dice limpiándose las babas que se le escurren por la boca. Y yo tuve que aprender tirando al blanco. Le escupo la vagina y le enseño cosas nuevas, tenemos un sexo salvaje como de animales, probamos posturas que nos permiten pensar en que quizá estamos aquí para tener sexo una y otra vez, hasta que seamos los dos polvo.

Sigue...